¿Por qué P&E?
Los años en Apple, y diría que en otras grandes compañías, tienen algo de caninos: así, quince años humanos en Apple equivalen a casi una vida entera, doy fe. Durante esa eternidad, al final de largos días de trabajo Paul and Eddie’s era nuestro Cheers. Un bar de dardos y billares al que íbamos a charlar de nuestras familias durante cinco minutos para luego conversar horas y horas sobre trabajo.
Acaba de llegar un finlandés de cuatro metros, pedidle directamente dos o tres pintas de Lagunitas para ahorrar tiempo. No hablábamos de las tareas que teníamos entre manos porque no estaba permitido, obvio, hablábamos de marcas, de su esencia, de todo tipo de ideas y su encaje en otras culturas.
Mira, se han animado nuestras reinas turca y árabe y el japonés volador. La idea del dardo viene de ahí y es un homenaje a aquel lugar y a tanta gente tan talentosa y tan generosa (siempre tan de la mano).
La patente del dardo, la precisión en la precisión: la buena creatividad, el buen emprendimiento siempre deben partir de una estrategia certera por necesidad. Alguien que se atreva a echar a esos dos armarios roperos alemanes de la máquina de discos, por favor, por piedad.
Charlar, simplemente charlar, esa forma aparentemente olvidada de aprender.
Bar, visite nuestro bar.
Nací en el 73 en Oviedo, Asturias. El 94 mis padres tiraron la toalla conmigo y pidieron un crédito para mandarme a Barcelona a que buscara mi destino. El 97, aporreé muerto de angustia la puerta de una agencia de publicidad que me habían recomendado de la manera más rocambolesca (yo no quería ser publicista, quería escribir series de TV como Hill Street Blues). No tenía nada que ofrecer ni trabajo que enseñar. Esperé más de cuatro horas por un tal Toni Segarra, del que no tenía ni remota idea de quién era. El pobre Toni pensó que solo quería bronca, y yo solo tenía cinco palabras que decirle, “por favor, dame una oportunidad”. Nunca le podré agradecer lo suficiente que tuviera fe en balas perdidas como yo, y el cariño y la paciencia que siempre me ha dado. Premios y esas cosas hubieron. Pero los premios de verdad han sido las lecciones de todos aquellos para los que trabajé. Desde Toni y su equipo, a Johan Kramer y Erik Kessels, Rafa Antón, Julián Zuazo, Santi Nolla y, ya en Apple, Sean Austin y Dean Wei. Ahora sí que llegan tiempos nuevos, creo que queda muchísimo por decir en la comunicación de marcas con o sin IA.
Y que hay mucho que desde Paulandeddies podemos y queremos decir y hacer.
Hell, yeah!








